FERIA DE UN SANTO
Hace mucho que no iba a la Feria de San Telmo, en realidad, hace bastante.
Debo reconocer que la primera vez que fui a esta feria, fue como consecuencia de comentarios de amigos que, durante el 2009- me dijeron- “esta feria es muy looccaa”, seguramente era otra la palabra para describirla, pero por ahora, así se entiende…
Así fue, como junto a mi amada, partimos a conocer la famosa “Feria de San Telmo”; obviamente fuimos acompañados de nuestros amigos, aquellos que nos dieron uno que otro dato respecto a la vivencia en el “Gran Buenos Aires”, y otros que estaban igual que nosotros.
Aquella vez, al llegar al lugar, fui sintiendo una sensación de enajenación, desconcierto, etcétera…¿Por qué?
Porque durante algunos momentos no sabia muy bien donde me encontraba, ya que entre artesanos, hippies, músicos, actores, embaucadores, timadores, travestis, performances, batucadas, nipones, uruguayos, argentinos, chilenos, brasileños, ticos, paraguayos, europeos, uffff…realmente había un clima cosmopolita, pero bueno, finalmente me adapté.
Dentro de este mismo contexto comencé a tomar algunas fotografías, y las fui subiendo a un flickr que tengo por ahí, y al famoso facebook.
Es así, como durante aquel 2009, y luego un lindo 2010, íbamos entre una o dos veces al mes a esta famosa feria…pero como muchas cosas, uno se puede terminar aburriendo, lateando, copando, y que se yo…
Hasta que llegó julio de 2011, han pasado muchas cosas, no tantas tampoco, pero de que las cosas han funcionado bien, ¿se podría decir que si?
En definitiva, para no irme por las ramas, decidimos, junto a mi amada Gigi, ir a buscar alguna cosa o color a la famosa feria, mirar o contemplar algo, con posibilidades de compra, pero que a la hora de preguntar el valor, esto no sea demasiado caro, y no me pidan ni dólares ni euros, sino más bien algunos pesos, no porque sea un “apretao”, sino más bien porque el dinero comienza a escasear.
Por suerte encontramos uno lindos mates, de esos que valen la pena comprar, también logre capturar algunas imágenes, de esas que son para el recuerdo…
De todas formas, creo que faltó ir con otras personas más a esta exótica feria, de esas personas que uno estima de corazón, pero bueno, lo que no guarda la cámara, lo guarda la memoria…













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