Por allá por
Huichahue, aprox. En el Km 7…luego de almorzar, me di cuenta, tras mirar por la
ventana, que había otros que seguían almorzando, o quizá, tomando once…
Algunos les
llaman “Chupamirtos”, “Chuparrosas”, “Colibríes”…yo les llamo Picaflor…y vaya
que lo son.
En fin, luego
de que pasaran unos minutos me decidí a salir fuera de casa. Aunque debo
reconocer que había dos cosas que me detenían:
Una era el
frío, no es que sea miedoso, pero no andaba preparado para estar mucho rato en
las afueras de la casa, ya que mi ropa no me acompañaba, pero bueno, ¿somos del
sur no?
La otra, era
el infinito temor al fracaso. Si bien, iba acompañado de “mi compañera de
armas” (mi cámara de fotos), la verdad es que no había mucha luz, y las veces
que hubo, fue de manera brusca, lo que la convertía en un estorbo más que en
una ayuda.
Finalmente me
planté afuera, estuve cerca de una hora imitando a un espantapájaros, quieto
como nunca antes, tratando de pasar desapercibido, imitando a un camaleón, o a
un felino paciente que espera a su victima…
Logre capturar
algunas imágenes, algunas más certeras que otras, pero para NO ser un experto
en flora y fauna, me siento “regularmente conforme”, teniendo en consideración
que este Picaflor era demasiado ágil, quizá lo más rápido que he visto delante
de mi cámara (y lente).
Finalmente,
entre tanto movimiento, pude verlo pasivo y tranquilo, en definitiva, creo que así
se ve bastante bien, casi posando para la foto, o quizá, me tuvo algo de
compasión por unos segundos…

















































